sábado, 29 de septiembre de 2012

Lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar, no esperar a las oportunidades sino yo misma buscarlas, ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis.
Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar. Me dejó de importar quién ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saber ser mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien «Amigo». Aquel día aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad. Desde aquel día ya no duermo para descansar, ahora simplemente duermo para soñar.
Ahora, decido hacer todos y cada uno de mis sueños, realidad.

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